martes, 14 de junio de 2011

El dolor más alegre

Otro día, otra función, estoy cansada de tanta monotonía. Hace poco mas de 2 años que pertenezco a este circo de locos, donde los locos son los que lo crearon, porque estar acá no tiene sentido, además de los locos que pagan para vernos hacer cualquier cosa. He intentado escapar varias veces, pero si en algo son buenos los que manejan esto es en la seguridad.
Ya el show está por comenzar, el teatro está lleno, y se escuchan los gritos de esos chiquillos por todas partes, ¡Vaya! Que desespero me dan.  Primero sale Charlie mi compañero el “orangután” así lo llaman los patrones. Siempre lo mismo, no entiendo como no se cansan de vernos a nosotros, que no es que seamos la gran cosa, somos los más débiles, por eso nos atraparon y estamos acá.
Me abren la jaula y con unos latigazos que duelen, así ellos crean que no, me toca salir y hacer la rutina, antes se escucha el ¡tiger! ¡tiger! Eso es lo único que me gustaba de mi esclavitud, todos gritando mi nombre, bueno ese no es mi nombre, así me pusieron los patrones.
Hago mi función, me paro en mis dos patas y luego pego un grito de dolor, que todo el público aplaude por motivos diferentes, ahora de nuevo a mi jaula, ¿podría todo ser más deprimente? Camino lentamente siendo golpeado por uno de los patrones que se parece a “orangután” cuando de pronto veo una puerta trasera abierta, nunca había visto esto, ¿esta será mi oportunidad? Seguí hasta que solo quedamos los dos, y le lance una patada que le rompió la ropa. Llevaba con muchas ganas de hacerlo, corrí hacia mi nuevo destino, de repente había muchos de esos seres parecidos a mis patrones detrás de mí, me toco correr. Sentí algo que hace años no sentía, sentía emoción, era un mundo nuevo para mi, todo era muy raro.
Mientras más corría, más sacaba ventaja, me sentía feliz. El problema era que no sabía hacia donde iba, me sentía diferente y cada vez mas nervioso, daba vueltas y siempre llegaba al mismo lugar, de repente sentí un golpe en la cabeza, sangre empezó a caer. Una piedra había golpeado mi cabeza, era del patrón parecido al “orangután”, a mi compañero. Seguí corriendo, eso no me detuvo. De tanto correr, no me di cuenta y tropecé, ¡vaya error! Caí y de ahí no me acuerdo mas.
No se cuanto habrá pasado, ¿Un día? ¿Un mes? Al despertar estaba en uno de esos vehículos parecidos al que estuve cuando me atraparon, sentí un vacio, creí que todo seria como antes. Bueno valió la pena el intento. Pero no fue así, primero note algo importante, ¡no tenia una pierna! No lo podía creer. No me dolía nada, pero ahora como caminaría,  una nostalgia aún mayor lleno mi cuerpo. Pero de repente todo cambio, la puerta se abrió, y no lo podía creer. Estaba en casa, donde nací, donde me crié. Me tiraron y me golpeé y de pronto desaparecieron. Como no tenia pierna, ya no les era útil, entonces se desasieron de mí. Pero no me importaba, estaba sin una pierna, pero era libre, podrían quitarme las cuatro y seria feliz, con tal de no estar en ese infierno, fue un día especial, un día felíz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario